Estoy sentida.
Dolorida, más bien, con mi forma de ser y relacionarme. Pasa que mi concepto de lealtad, preocupación y cariño se han vuelto un puñado de sentimientos y creencias que duelen; mucho tiene que ver con lo irracional que soy, que estoy siendo al deprimirme. Me voy al patio y me fumo la soledad y el llanto, lágrimas que ni siquiera tienen razón de ser.
Se me había olvidado lo sensible que puedo llegar a ser cuando no tengo murallas que me protejan, cuando me entrego tanto y olvido cuidarme a mí misma. Quizás mi resentimiento se vea potenciado por las cosas que he descubierto hace poco y a las que les he estado dando más de una vuelta.
No lo sé. No tengo puta idea. Quiero desaparecerme sin explicaciones.
También Yann oscurece los matices, sí, que transforma mi querer en pena, en una tristeza calma, dura e inquieta.
[Una en punto.]
No hay comentarios:
Publicar un comentario