lunes, 29 de octubre de 2012

07

Tan equivocada y hasta hoy sólo me doy cuenta. Hasta ahora que el corazón me late desbocado, confundido, angustiado... de saber con tanta certeza la verdad. Quisiera prometerme que nunca más, que jamás en la vida otra vez. Y no puedo. Es que no creo más, me agoté ya.

¡Cuán imbécil, por la cresta!

[Dos y veintitrés.]

sábado, 27 de octubre de 2012

She I

Soñé que estaba con una mujer en una cama. No tenía un rostro definido, tampoco olor, ni siquiera una voz que pudiese reconocer. Su cuerpo no me transmitía calor alguno y su sonrisa no me producía nada. En un momento traté de hacerle reír incontrolablemente con mis dedos y no lo logré. Y ahí supe, justo en medio de mi sueño, que ella no era la mujer de mi vida, que su tacto no me hacía vibrar y que me faltaba el alma entera.

Mi ella, el amor de mi vida, la mujer de mis verdades, sonríe con amplitud ante mis manos y mis ojos. Le gusta que seamos un cíclope a veces y sabe exactamente cómo moverse cuando yo detengo mis besos en busca de otro espacio, otra superficie. Ella, ella que me siente y no sabe, como yo tampoco sé, besarme con normalidad, sin morderme los labios y la lengua con ahínco. La que con dificultad se desprende de mis manos y mi cuello. Con las piernas fuertes para escalarme de un salto. Nunca apoyada en el closet y con serios problemas ante mi diversión por su ombligo. Ella que jamás en la vida podría dormir bien sin mí, con cada pedazo de mi cuerpo apegado al suyo; que jamás podría vivir sabiendo que yo ya no respiro más en este mundo a la par que ella, que ya no nos refugia el mismo cielo. Ella que sabe todas mis verdades y gestos así como yo me sé a la perfección su respiración y su piel, yoctómetro a yoctómetro.

La mujer de mis suspiros que es veloz para correr, que lee más rápido que yo y que se adentra más lejos en el mar que mis propios pies. Que reconoce mis manos en su cintura, su cadera, sin siquiera voltearse a ver. Ella a la que se le confunden los números y la operaciones matemáticas pero las letras y las palabras no, convirtiendo los juegos de palabras en uno de mis deleites favoritos. Sí, ella, mi ella para toda la eternidad. La que quizás algún día lea esto con el aire contenido entre sus labios, con el pulso un tanto desbocado y con una sonrisa -triste, pienso- de saberse escrita aquí, hoy, en este preciso momento. Con los ojos llenos de luz acuosa así como de pajaritos revoltosos tengo yo el pecho lleno.

Mi amor, mi vida, mi verdad. Ella, a la que amo por simplemente ser y existir, ella, que me ama sin poder evitarlo, temblando hondo en lo blando por mí como yo por ella.

Y yo, yo que en plena hecatombe sonrío de saber que ella tiene mi sangre dentro de si. 

She, my unique bird charmer.

[Quince y dieciséis.]

domingo, 21 de octubre de 2012

06

En noches así me pregunto si no estaré mintiéndome a mí misma con esto que pretendo ser, con la manera que tengo de acercarme a las personas y abordar las preguntas que me surgen. Hace años me definía como antisocial y ahora, ahora no sé si me gusta esta forma de ser que ya se ha hecho tan mía.

Dos días atrás vi a la Raisa en el metro. Era dos cursos más arriba que yo, en la revolución pingüina fue la que dirigió a los alumnos de mi colegio y siempre me abismó su forma de ser. No entendía cómo cresta tanta fuerza y tanto temple podían caber en una sola persona, cómo era que en sus discursos las palabras fueran tan hiladas sin que las preparara. Quedó embarazada en cuarto medio y fue cara raja a las clases y al colegio, no importaba lo que nadie dijera. Ella, creía yo, daba pasos certeros, independiente de si fuesen correctos o no, de si estuviesen en su plan de vida, pisaba firme y hondo, sin tambalear.

Eso hace que me cuestione si yo soy capaz de hacer lo mismo y no puedo darme una respuesta, no termino de decidir si me gusta esto que soy ahora, esta mujer asumida en su humanidad amante de tantas cosas, perdidamente enamorada y a la espera, preocupada de tantos detalles, agresiva para hablar y brutalmente honesta.

Quería ser una huracán de pisadas firmes y me topo con que me asemejo más a una tormenta que rompe las nubes y la lluvia. Me gusto, sí, pero sé con certeza que podría mutarme de otras maneras que fuesen menos dañinas y más tranquilas. Como si buscara ir con los puños por delante, preparada para sacarle la chucha al primer imbécil que se me cruce. Y mi corazón que no está en mi pecho y si entre las manos de ella. Con mi sangre dentro... sonrío de verdad sabiéndolo.

A ratos creo que pasaré en las personas como pasa una estación de cualquier año en cualquier siglo. Pero no, me he convertido en un ser a tal punto destructivo con las costumbres de quienes me rodean que parece ser imposible que no quede nada de mí.

Me quiero ir lejos. Tan lejos que el corazón me duela tremendamente y tenga que devolverme a buscar lo que es mío, que la renuncia deje de ser una verdad y se transforme en el encuentro. Después de todo, el tiempo es una mierda y por más que mire todos los espejos existentes el único reflejo que van a proyectar es el mío. Siempre el mío.

Que no hay dos Thiare en el mundo. Sólo una como yo, con mis inseguridades, mis miedos, mis manos, mis sonrisas, mis verdades, mis zapatillas y mis besos. Ni una sola otra en la vida y la existencia.

Just me, I'm so fucking sorry!

[Dos y cuarenta.]

lunes, 15 de octubre de 2012

05

Me siento triste, de esas tristezas que son parte del alma y con las que la vida se sigue moviendo a pesar de que no tienes puestas las zapatillas.

Hoy no puedo mentirme, ya no tengo fuerzas para acallar mis sentimientos. No.

Estoy tan enamorada de ti y te amo tanto...

[Dos veintinueve.]

martes, 9 de octubre de 2012

04

Una de mis primas me pidió un extraño favor, un poema primero y luego un poco de prosa metafórica, esto es lo que resultó.

"Mi reflejo en el espejo,

Ojos y manos. Una sonrisa esquiva,
Fugaz, quizás perdida.
Esto soy, esto contemplo.
Un cuerpo joven a lo viejo,
Dos ojos que rebosan colores,
De los árboles, del sol, de los cielos
Y la vida que pulsa, envenada en la piel
Soy mi reflejo. Yo, así.
Un nombre y un cuerpo. Alma a la vez.
Tantos recovecos inconclusos
Mas rojo sobra en los labios.
Y así me hallo, así me quiero.
Con todo esto que arrastro
Perdonada la humanidad
¡Y los desperfectos!
Pues esto soy, vivo.
Heme aquí, me acepto.
Me pinto, me delineo la sombra.
Me calzo los zapatos y al mundo se ha dicho.
Difícil ha sido, verdad.
Pero si yo no, ¿quién?
Me quiero así, única en el cielo.
Respirando, danzando.
Yo, aquí, reflejada por entero en el espejo.
Amándome de a poco en subida."

Me gusta más este, eso sí. Lo sé, es más yo, más mi oscuridad en palabras...

"Así como pasan los inviernos, los días, los segundos, así paso yo también por la vida, caminando invertidamente y sin rumbo. La oscuridad que me circunda proviene de mi interior, a cada exhalación se arranca para abrazarme, me rodea, me hiere, me entume. Imperfecta, equívoca, errónea, así soy. ¿Cuánto vale un cuerpo desgastado y un alma que ni siquiera alcanza a relucir? Opaca entre tanto color, distante de lo que en verdad vale la pena. Como si mi existencia sólo fuera el funcionamiento automático de un conjunto de órganos, si armonía, sin tranquilidad. Y me rodean susurros de odio, mi propia voz iracunda por no ser ni la mitad de lo que soñé una vez ser. Tanto plan, tanto sueño perdido entre mis manos, desgastado por tanta mentira e ilusión falsa. Esta es mi verdad, un vacío de irónica asimetría, no hay más en mí, no, ni una sola luz que guie mis pasos."

Quiero dejarlos aquí, no puedo permitir que se pierdan como tantos otros escritos.

[Una y veintinueve.]

lunes, 8 de octubre de 2012

03.2

Es que me tenía que subir esto.


Bailo y bailo.

03

Tengo una entrada a medio escribir pero no es esa la que subiré hoy y quizás cuando puta lo haga en verdad, quién sabe, así de impredecible; ahora quiero subir esta canción. Esta película y este compositor mueven una parte importante de mi mundo y mis pasos. Tanto en pasado como en presente, también en futuro.

Me pasa a veces que necesito bailar para despejarme, quizás más que bailar hacer que todo mi cuerpo fluya con melodías que me hagan suspirar de colores. 

No siempre son depresivas, no siempre soy yo tan oscura. A ratos sonrío gigante y me lleno de escarcha, ya no oculto esa parte de mi misma. Y bueno, siempre ha existido en mí una negra sabrosona de cadera suelta y pañuelo en la cabeza a la que le encanta disfrutar de la tierra en los pies. Y de bailar como condenada, así como con el trópico en las piernas.



Me voy a acostarme temprano más mejor, y con eso quiero decir que me voy a meter a la cama a hacer cualquier cosa menos dormir. Insomne por antonomasia, sé.

[Once cuarenta y seis.]

jueves, 4 de octubre de 2012

02

La noche está fría de soledad, es como un escalofrío en mi alma y no en el cuerpo. Le doy vuelta a mis miedos, a mis espejismos, a mis lágrimas y no hallo un solo farol que me suavice las piedras. A ratos creo que lo oscuro reside en mí, así como mis glóbulos rojos son más grandes de lo normal. Inevitable e inherente, dos palabras potentes que me inundan hoy.

Debería estar leyendo, eso pasa con las carreras humanistas, hay que estar leyendo todo el puto tiempo. Incluso la culpa aborda cuando se mira un paisaje bonito. Pero bueno, dichosos los que vivimos, respiramos y nos movemos en el mundo sin sentir culpa. Debería estar leyendo pero no lo estoy haciendo, una nota no define mi persona... en cambio el arrebol sí.

Quiero dejar esta frase por aquí, fue la que cambió todo lo que pensaba escribir. Mañana será.

"Si se desprecia la reverencia de Dios, que el amor a la honestidad contenga la desvergüenza."

[Tres cuarenta y nueve.]

miércoles, 3 de octubre de 2012

01

De todo lo que he leído para mi prueba de mañana, esto me hizo pensar que, en definitiva, soy una persona increíblemente terca y posesiva. No importan los hechos, importa mi sentir.
"La envidia es del bien ajeno. Los celos, en cambio, se refieren al bien propio (uno cela lo que considera como suyo)."

Puta que es verdad.

[Dos y dieciséis.]

lunes, 1 de octubre de 2012

Lucía

Otra vez un blog, parece que no me canso. Es como una necesidad imperiosa de escribir, de hablar, de expresarme, de darme a entender. Y además público, quizás para alimentar mi ego, en una de esas mi autoestima, ¿pero quién verdaderamente puede decirlo?

Antes era más poética para escribir, más metafórica, más deslumbrante a la vista. Un deleite de palabras, me dijeron. Y puta, como que he mutado harto en el camino, es inevitable, pienso, cuando pasan los inviernos por uno. ¡Tan vieja que soy, por la chucha! Existencialista y ameba la vida entera. Amante de mis zapatillas también. 

Decir que soy lesbiana y que me encantan las mujeres debería tener al menos cinco párrafos. Que los números pulsan en mi sangre otros tres. Construirme en oraciones me resulta difícil, jamás existirá una palabra que me defina por completo. Quizás mi nombre esté a la altura, con él tiro la caballería encima, posesiva e impulsivamente. ¿Cómo no?, es el único nombre que voy a tener mientras respire.

Necesito recordar que el número de la casa vieja de mi mamá era el veinticuatro, que mi abuela escribía cada día de lluvia, que las calas le gustan a mi tía porque cuando era pequeña en su jardín habían demasiadas. Últimamente el pasado no para de inmiscuirse en mis reflexiones, los recuerdos que mis familiares traen al presente y me hacen pensar. 

Fumo como condenada cuando necesito despejar mi mente, más bien llenarla de humo para que algunas cosas se me olviden o se queden a media reminiscencia. ¿Cuál será este afán de describirme? Creo que tiene que ver con que es la primera entrada. Uno suele dar los parámetros y los límites cuando se presenta. Tal vez es simple esquizofrenia.

El título es el nombre de la única hija que habita en mi interior. Un hijo siempre es un principio, un origen, una fuente de vida y de nuevas experiencias. Las asociaciones que hace mi inconsciente están influidas por demasiados libros y monitos animados. No quiero que deje de ser invierno.

Estoy enamorada con la vida y me rehúso con el alma a olvidar. Llevaba un rato decidiendo si escribirlo o no, quizás porque la sangre promete ilusiones que el frío se encarga de concretar. A ratos me da por volverme nube y convertirme en río, es la forma más noble de suicidio que se me ocurre. 

Y tengo insomnio. Esa es la constante de mi escribir, las horas que debería consumir en sueño y que pierdo en contemplar la inmensa noche y su luna maravillosa.

Esta soy. Respirando, viviendo, sintiendo con cada fibra de mi ser como es que la tierra gira, las plantas crecen, las personas sonríen y las lágrimas escocen en el pecho. 

Inhalar y exhalar. Números y letras. Sístole y diástole. Verdades y... dolor. Silencio, quizás, infinitas omisiones y desaires. Tinta y agua de mar.

Aquí me hallo.

[Una y diecisiete.]