Tan equivocada y hasta hoy sólo me doy cuenta. Hasta ahora que el corazón me late desbocado, confundido, angustiado... de saber con tanta certeza la verdad. Quisiera prometerme que nunca más, que jamás en la vida otra vez. Y no puedo. Es que no creo más, me agoté ya.
¡Cuán imbécil, por la cresta!
[Dos y veintitrés.]
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